Para cualquiera que venga de la era de los 80, la llegada del glam metal es un pasaje que la mayoría de nosotros querríamos olvidar.

Winger, Ratt, Warrant… hemos consignado estas bandas al olvido por sus letras cliché y sus obvias guitarras. Quizá la única banda que merece escapar es Motley Crue. Esta banda de metal consiguió mantener sus prioridades y mantenerse fieles a sus fans. Esta confrontativos y hedonistas antihéroes han hecho discos que no nos avergüenza tener. “Shout At The Devil” y “Home Sweet Home” no han envejecido con el tiempo, quizá porque el encanto de estas canciones es tan primario con respuestas no más sofisticadas que un puño en alto o una lágrima sentimental. Incluso Generation Swine (1997) es para un álbum de vuelta, audaz y densa. Demuestra que la música de Crue es todavía capaz de liberar a sus fans, de sus vidas mundanas empujándoles a vivir un poco, divertirse y rockanrolear. Qué más le podemos pedir a una banda.

Luis Morganti


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